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El sufrimiento de las chicas trans: nuestra realidad

En muchas, miles de ocasiones me aventuraría a decir, he tenido que escuchar comentarios sobre lo que es o no es ser una chica trans. Ojo, esto no solo desde el punto de vista de una personas cis, si no también de parte de personas trans, independientemente de su género. También, he tenido que escuchar muchas veces comentarios donde se indica que la realidad de las mujeres trans es más dura que la de los hombres trans.

Pero como yo soy una inconformista con la vida, y como puedo afirmar que soy de las pocas mujeres trans que vive también la realidad de un hombre trans (Darian), he de decir que no estoy de acuerdo.

Hoy, en GenderLens, os
explicaré por qué esta afirmación es falsa.

Este artículo no será tan extenso como otros, creo yo. Pero nos parece de crucial importancia hablar sobre esto, desde la visión de los chicos trans y de las chicas trans. Antes que nada, advertiros: esto no va de poner realidades por encima de otras. La intención de este artículo, así como del que se publicará posteriormente en referencia a los hombres trans, es simplemente, acercar nuestra realidad a otras personas y darnos cuenta de cuánto sufrimos, independientemente del género.

Ahora bien, podemos comenzar realmente con el artículo. La realidad de una mujer trans es dura. Sí, es cierto. Si bien la sociedad siempre ha exigido a las mujeres cis una serie de estándares estéticos para ser socialmente aceptadas, las mujeres trans lo tenemos más complicado aún. Tenemos (o se nos exige) cumplir con unos estándares que, en especial si comenzamos el tránsito a altas edades, difícilmente vamos a alcanzar.

La libertad conseguida por el feminismo no nos afecta

Desde el feminismo, las mujeres siempre hemos luchado por no ser meros objetos que deban hacer bonito. Hemos luchado por trabajos dignos, por libertades, por dignidad y por otros muchos derechos de los que, penosamente, carecíamos. Hasta aquí bien. Sin embargo, hoy día, a una mujer cis, lo máximo que le puede pasar es que le digan «oye, que pareces una machorra» si no viste muy femeninamente.

En cambio, ¿qué pasa si es trans la persona que no cumple con esos estereotipos? «Si quieres ser una mujer, viste como una mujer». «Actúa como una mujer». «Una señorita no dice esas cosas». Sí, sí, mucho feminismo, y muy feministas se consideran algunas personas, pero siguen promoviendo este tipo de cosas. Todo por negar mi identidad, ¿eh?

Recuerdo con «especial cariño» una vez en la que comenté que tras el tránsito, yo seguiría usando vaqueros, y no faldas. Maldita la hora. Recibí comentarios del palo: «vas a vestir como una lesbiana machorra», «es que si te vistes así cómo vas a ser una mujer», etc. Y como yo, muchas otras están HARTAS.

Y es que hoy día, más que nunca,
los estereotipos matan

Este tipo de cosas, conductas o palabras producen algo en nosotras: nos niegan. Nos meten en una casilla, y si salimos de ella, no se nos respeta. Tengo que ponerme una maldita falda para que no me miren raro cuando entro a un baño, sin importar lo bonito que tenga el pelo o si llevo o no un buen maquillaje.

Tengo que someterme a depilación láser, ya no solo por la disforia que me producía el vello facial en sí, sino por evitarme que la gente me mirase raro porque «se nota sombra». Eh, que yo encantada, porque como dije, me ahorro la disforia, pero, ¿y quien no se lo puede permitir? ¿Qué pasa con esas personas que no pueden permitirse algo como una buena depilación para evitarse este tipo de problemas?

No todo el mundo puede permitirse ciertas cosas

Ya os lo digo yo: no se comen una mierda. Constantemente, tenemos que recibir comentarios o miradas despectivas. O incluso que nos quieran echar de los baños. Y sí, es una faena, pero justo por eso estamos escribiendo en esta web, ¿no? Para educar, motivar y concienciar de que estas cosas no están bien.

¿Qué otro tipo de sufrimientos tenemos las chicas trans? Pues un montón, porque no todo iba a ser estético (si consideramos como estética la apariencia de que «una señorita no puede decir que hará lo que le sale del coño», hablando mal y claro). Otro de los asuntos preocupantes, puede ser la falta de trabajo.

Como decíamos antes, la sociedad nos exige unos estándares y, si no nos adaptamos, se nos considera parias de la sociedad. Muchas mujeres trans, en especial de tiempos pasados, han tenido que dedicarse a la prostitución. Y en el presente no ha mejorado mucho la cosa, sin duda alguna, pero la pregunta es, ¿por qué no podemos tener trabajos dignos?

Pues porque «si no eres bonita, no vendes».

Otra forma de tirar por tierra la lucha del feminismo, y basar a una mujer a un simple producto o herramienta a la que usar a placer. Y no importa la experiencia ni los estudios que tengas. Siempre se te va a rechazar. O casi siempre, porque a veces, hay esperanza. Sin embargo, esto es especialmente duro, porque por estereotípico que suene lo que voy a decir a continuación, es una gran verdad: casi todas las chicas trans que conozco, somos informáticas, técnicas de peluquería o técnicas de uñas. Y claro… Al parecer, en estética, es MUY importante tener una buena apariencia, pero no tanto el cómo tratas a las personas o lo bien que se te da el trabajo.

Y no quiero decir que todas las empresas sean así, pero hay muchas que pecan de cosificar a las mujeres. Cuando yo voy a una peluquería, por ejemplo, trato de sentirme a gusto, mimada y cuidada por un rato. Pero para muchas empresas, las empleadas (y lo digo en femenino porque no hay muchos hombres que se dediquen a ello) son tratadas como herramientas, y las clientas son seres a los que se alimenta de sus inseguridades, a base de intentar venderles un producto que les vendría muy bien para las arrugas de la cara sin que lo hayan pedido, haciéndolas sentir peor.

El inicio del tránsito: la GRAN pesadilla

Otro gran problema, es cuando rompemos el huevo. Cuando salimos, y vamos por primera vez a un baño. O a comprar ropa femenina, especialmente en la sección de lencería. ¿Por qué? Porque cuando miraba por primera vez la sección de lencería de Kiabi (chicas, es barata, de calidad y bonita), podía ver las caras de las mujeres que pasaban, mirándome como si no fuese más que «un pervertidO». Y eso, al inicio del tránsito, sin compañía, y con poco passing, es duro hasta decir basta.

¿Queréis saber algo que NUNCA he usado y que nunca usaré? Trucadoras. Ni métodos caseros para «trucarse». Chicas trans del mundo, lo que os voy a decir os resultará duro, pero tenedlo presente, porfa, por vuestra salud.

Trucarse no es fácil, ni guay, ni tiene utilidad

Para quien no lo sepa, «trucarse» es una forma de decir «escurrir el bulto del pene». Esto se consigue mediante varios métodos: cinta aislante o americana, o adhesiva, o incluso objetos o utensilios creados especialmente para esto. Lo que hacen, es aplastar el pene y los testículos para que no parezca que están ahí. Una vez explicado, vamos al tema en cuestión.

Supongamos, por un momento, la peor situación posible. Vas a una boda. Tienes un vestido precioso, te queda genial, y cuando te ves al espejo, lo ves ahí. Al cabrón, al innombrable… Al capullo, nunca mejor dicho, resaltando un poco en el vestido. Encima, tienes disforia con él. Lo detestas, te da ASCO, y pese a todo, no puedes escurrir el bulto con facilidad porque es grande para ello.

Es una putada. Lo se. Yo dejé de ponerme una falda que, modestia aparte, me hacía un culazo genial, solo por ese problema. Pero, ¿sabéis qué es peor? Provocaros problemas, haceros heridas y mutilaros poco a poco de forma casera. Hay mil métodos para trucarse, pero es mucho mejor intentar utilizar otro tipo de medios menos dañinos. Unas braguitas que puedan sujetar mejor, ayudada quizá de unas mallas cortitas bajo el vestido que dejen todo bien sujeto, es mejor que arrancarte un trozo de piel cuando solo tengas que ir a hacer pis por haber bebido demasiado champagne.

No aceptéis soluciones baratas ni cutres

Al final seréis vosotras las que pagaréis el pato. Y si alguien aquí ve que una chica trans tiene alguno de estos problemas, por favor, sed personas con cortesía, y ayudad, o callaros la boca, pero a joder, al parque.

Sin más, dejaremos esta entrada por aquí. Podríamos hablar de unos cuantos asuntos más, pero mientras redactaba esta entrada, he tenido un par de ideas para futuros posts, y creo que este mismo, da para otra entrega futura. Esperamos que os haya gustado, que compartáis vuestras opiniones o experiencias, así como vuestras sugerencias o preguntas mediante el botón «contacta», la caja de comentarios, o en cualquiera de nuestras redes sociales.

Compartid este post, ya que nos ayudaría mucho a crecer un poquito más, y cuidaos mucho. ¡Tened un día genial! ¡Hasta pronto!

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