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La gran odisea del mundo moderno: ser Trans* y encontrar trabajo

A día de hoy, y al menos en España, resulta muy complicado encontrar un puesto de trabajo. Normalmente, los empresarios buscan a gente normativa que pueda ayudar a vender, por medio de su físico. Eso, es algo que dificulta mucho la posibilidad de encontrar trabajo a las personas trans, pero es que encima, resulta incluso más complicado poder encontrar un trabajo con unas condiciones humanas decentes.

Hoy, en GenderLens, hablaremos sobre (no) encontrar trabajo siendo trans

Como suelo hacer, tengo un «antes que nada» a punto de salir de los dedos: siento mucho todo esto. Lo digo de antemano, porque incluso a día de hoy, soy una persona trans que no tiene trabajo. Y aunque Darian lo tuvo en su momento pese a su condición de persona trans, lo pasó fatal allí. Así que si esperáis un consejo mágico para encontrar un puesto… Este no es el post.

Trabajo «Made in Spain», poco y mal

Ahora hagamos una pregunta para desglosarla poco a poco. ¿Por qué resulta tan complicado encontrar trabajo a las personas trans?

Bien, quedémonos con toda la frase, excepto con la parte de «trans». Vivimos en un momento de dudas económicas. Si bien es cierto que, en España estamos ahora mismo con la posibilidad de un gobierno que mejore nuestras condiciones de vida, también es cierto que la mayor parte de las empresas empleadoras, son privadas. Eso implica, que contratan bajo criterios propios. Y por desgracia, éstos no siempre se basan en los méritos o conocimientos.

Muchas veces, se contrata a las personas por «enchufe». Suena a pataleta de persona en paro, pero creedme que no. ¿Quién no conoce al hijo de X que fue contratado en la empresa por ser el hijo de X? Por poner un ejemplo, hace no mucho me topé con un amigo de infancia enchufado.

Otro de los motivos por los que suelen guiarse más las empresas a la hora de contratar personal, es muchas veces por lo comentado antes. Personas normativas, que puedan ser atractivas para la vista de la clientela. Personas que puedan vender, junto con sus productos. Porque eso somos para les empresaries. Productos. Olvidaron, en algún momento, que el recurso más importante de las empresas, es el humano.

Pero ya no solo queda ahí la cosa, sino que a veces, el uso de esa normatividad física exigida, puede deberse a factores aún más oscuros: el acoso sexual en el trabajo. Esto es algo que suele suceder sobre todo a las mujeres, aunque no quedan exentos de ello los hombres, sea todo dicho. Se sexualiza a las personas, y se trata de aprovechar la situación de poder para lograr algo. Una amenaza de despido, una bajada (o una subida) de salario, u otros estímulos pueden hacer que, a veces, las personas se vean obligadas a hacer cosas que nunca querrían hacer, por mera necesidad.

Malas condiciones y precariedad

Ahora, entremos en más cositas escabrosas a la hora de buscar trabajo. Condiciones laborales. Falta de seguridad en el trabajo, tener que pagar de tu bolsillo el uniforme para poder acceder al puesto sin tener siquiera antes dinero, o cosas tales como puedan ser los horarios laborales abusivos tienen la capacidad de convertir lo que podría ser un simple rato de trabajo, en todo un infierno.

Esto es algo que se suele ver en especial en empresas privadas de determinados sectores, como pueda ser la hostelería. Un trabajo de camarero, es una condena a trabajar más de diez horas, por un sueldo de mierda y con tan solo una cotización de cuatro horas, si es que tienes suerte. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las dificultades especiales para las personas trans?

Encima transfobia, ¿Que más?

Pues lo que tiene que ver es, nada más y nada menos, que tenemos los mismos problemas exactos. Pero con los añadidos de la posibilidad de transfobia por parte de les empleadores, jefes o jefas y compis de curro. Cosas tales como la negación de la identidad. Que te obliguen a llevar una chapa que no corresponde con tu nombre. Que te hagan comentarios, gestos o burlas tránsfobas. Y junto a eso, un montón de cosillas más de las que, seguro que me dejaría cientos atrás.

No solo es complicado, sino que casi resulta imposible, siendo que más del 85% de las personas trans de este país, estamos en paro. Y gran parte del otro 15%, se enfrenta a condiciones de trabajo lamentables, o en ocasiones, prostitución «legalizada».

Con prostitución «legalizada», me refiero por supuesto, a esos trabajos donde no solamente puedan recibir acoso laboral, sino que además, tienen una actividad económica muy diferente a la que en realidad se realiza. Y conozco unos cuantos casos de esto.

Muchas veces, la gente piensa que las personas trans se dedican a la prostitución por cuenta propia, pero a veces, muchas de esas veces, es que realmente no se tiene mucha más opción. ¿Recordáis el problema de los enchufes? Pues las personas trans no solemos tenerlos. ¿Adivináis por qué? Por la falta de apoyo, por la falta de medios, por la falta de dinero… Y así.

Pero no todo es oscuridad

Queridas personas trans que puedan estarme leyendo, quiero mandaros un mensaje: tranquiles. De verdad. Seguramente muches de vosotres, como yo, tengáis ciertos problemas que os obliguen a buscar dinero de donde sea, pero… Nunca vendáis vuestra dignidad. Dadle en la boca a todas esas personas que piensan que solo somos productos. Y no solo las personas trans. Cuando empecemos a reivindicar condiciones laborales justas para todes, quizá algo empiece a cambiar en este mundo.

Cuando no tengan trabajadores, tendrán que poner condiciones dignas. Pero no solo va de eso, no solo es una especie de «vendetta» contra el capitalismo abusivo. Se trata de nosotres. No podemos acabar en una cuneta por prostituirnos y que nos maten. Pero tampoco debemos rendirnos a la primera mierda que se nos ponga por delante para desgastar nuestra salud física o mental.

Y sobre todo, os prohíbo sentir culpabilidad. Porque no es vuestra culpa que nadie os dé una oportunidad. No es vuestra culpa que se busquen a ciertas personas estereotípicas porque quieran alegrarse la vista cuatro pervertides de mierda. Un trabajo digno es un derecho humano. Y los derechos trans, son derechos humanos. Y eso es un problema de todes.

Pero no todo van a ser malas noticias. Aunque todavía no se sabe mucho sobre el tema, en España van a poner un cupo de personas trans en las empresas e instituciones públicas. Y, aunque todavía no hay nada en firme, se va ganando terreno poco a poco. Por ejemplo, la asociación ATA-Sylvia Rivera ha logrado recientemente un acuerdo con la empresa OHL Servicios-Ingesan, para lograr la contratación de personas más personas trans. Esto solamente funciona ahora mismo en Andalucía, pero esperamos que otras muchas empresas tomen ejemplo también.

Así, al igual que con las personas racializadas o las personas discapacitadas, las empresas se verán motivadas a contratar un poquito más, y quizá esto ayude también a concienciar a más personas de que existimos.

A concienciar, de que nos merecemos una vida digna, como todo ser humano. Así que, a medida que surjan nuevas noticias, os iremos informando de todo esto, así que estad atentes a nuestra nueva sección de noticiero, por si un día, os aparecemos con noticias maravillosas, y no tan «de mierda» como suelen ser todas las noticias relacionadas con el colectivo trans.

Sin más, os dejo por hoy. Espero que os haya gustado esta entrada, que os haya servido para daros cuenta de que no estáis haciendo nada mal, y… Por último, solo animaros a no rendiros. Tened un día genial.

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