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Las Terfs, la muestra de que no todo es luz en el feminismo

¡Atención, las Terf arremeten de nuevo! Durante estos últimos días, hemos visto diferentes ataques por redes sociales hacía las realidades trans por parte de ciertas individuas (por norma general, mujeres «feministas» transexcluyentes). No solo niegan nuestra existencia de forma continua y vergonzosa, sino que algunos de sus mensajes incitan a otras personas a discriminarnos y nos insisten en que abracemos la cisheteronorma para dejar de ser su problema. Y por si fuera poco, algunas Fart se atreven a compartir imágenes sobre la muerte de personas trans o pasan directamente a sugerirnos el suicidio.

Todo este tema es horrible, pero puede que algunos no entiendan de lo que estamos hablando ¿Terf?, ¿Fart?, ¿Transexcluyentes?, ¿y eso que es? Aquí en Genderlens vamos a explicarles todo sobre las mujeres que niegan y odian a las personas trans.

DejÉmoslo todo claro

Tenemos que admitir que hemos hecho algo de trampa con este título, ya que decir que las mujeres transexcluyentes forman parte del feminismo es una falacia. Son más bien parte de una versión distorsionada del mismo, en donde se agarran a conceptos simplistas y arcaicos para justificar su desprecio. Suelen usar argumentos que contradicen los principios del feminismo solo para intentar justificar el desprecio hacía aquello que no comprenden, sin darse cuenta de que se llevan por delante a muchas personas que solo buscan ser quienes quieren ser. Este movimiento se remonta hasta los años 70 y que, aunque parecía haber descendido en virulencia, ha resurgido para la desgracia del colectivo trans.

Tampoco es justo decir que son siempre mujeres las que realizan estos ataques. Aunque en menor medida, los hombres también pueden tener mentalidad transexcluyente. Y si piensan que por pertenecer al colectivo LGTBIQ+ sus integrantes son más comprensives, están equivocades. De hecho, existe todo un movimiento para expulsar a la T del colectivo, iniciado como no, por ciertas Terf lesbianas muy influyentes. Lo peor es que esta idea se ha ido extendiendo como una plaga por el colectivo y solo está yendo a peor.

Pero, ¿que pretenden estas personas? Las principales metas de las transexcluyentes es negar la realidad de las mujeres trans, negando que lo sean e increpando que intentan usurpar su lugar en la sociedad. Sin embargo, los hombres trans también formamos parte de su discurso, ya que para ellas somos “traidoras a la causa”. Se nos niega la posibilidad de gestar y, por lo cual, buscan prohibir nuestro derecho al aborto. Últimamente vemos una nueva vertiente dentro de las Fart que se dedican a atacar a personas no binarias, a quien acosan y niegan su existencia.

Odio por las redes

Esta actitud supone un acoso y derribo constante, que se hace más que evidente en redes sociales como Twitter, en donde hay una guerra abierta entre las Terf y las personas trans. Muchas de estas «feministas», consideran las palabras Terf o Fart como insultos ofensivos o «slurs», mientras que no dudan en reducir la dignidad de las mujeres y hombres trans, así como a las personas no binarias, a poco menos que ceniza.

Estas mujeres han copado en los últimos años las redes sociales, las asociaciones feministas y las manifestaciones por años. Estamos hablando de personas que gastan su tiempo y esfuerzo en acosar y agredir verbalmente a toda persona trans que encuentren, pero que luego no tienen la suficiente información como para poder mantener una discusión con dichas personas.

Tenemos ejemplos de personas con una influencia masiva en redes como pueden ser Anna Prats o Barbijaputa, las cuales no dudan ni un segundo en arremeter contra el colectivo y han llegado a amenazar a personas trans. Lo peor es que ambas son blanqueadas por parte de los medios de comunicación (en el caso de Barbijaputa, está actualmente colaborando con ElDiario.es).

Infiltradas en todas partes

Lo peor es que podemos encontrar este tipo de transfobia en las propias instituciones del Estado, así como en otras organizaciones privadas de renombre. Lo peor es que aprovechan esas posiciones de poder para esparcir un mensaje peyorativo sobre el colectivo, bajo el amparo de la reputación que les precede y de las entidades en las cuales han permanecido por años.

Podemos encontrar ejemplos como Alicia Miyares ( Doctora en Filosofía, Profesora de Filosofía de Enseñanza Secundaria y profesora colaboradora de la Universidad de Oviedo) o Amelia Valcárcel ( Filósofa feminista, Miembro del Consejo de Estado, Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado y catedrática de Filosofía Moral de la UNED, además de consejera de Educación con el Gobierno socialista en Asturias), entre otras. Ambas mujeres acudieron en abril a la XVI Escuela Feminista Rosario de Acuña, y a quienes podemos ver en este vídeo:

(Este vídeo es propiedad del canal de Youtube de Leo Zeta, por lo cual los derechos de copyright le pertenecen)

Durante estas jornadas se lanzaron mensajes de odio indiscriminado hacia las mujeres trans. Tal fue el nivel de desprecio y visibilidad de esta discriminación, que varias instituciones y representantes de la comunidad Trans (como la socialista Carla Antonelli, la presidenta de COGAM Carmen García de Merlo o la activista trans Diana Cardo) han denunciado los hechos públicamente.

No hay solución en el horizonte

Puede que el peor punto del cual tendremos que hablar es que en la actualidad este problema no tienen una solución clara. Sin embargo podemos hacer algo de forma particular para luchar contra tanta transfobia: luchar. Sabemos que no todas las personas trans pueden hacer frente a esta oleada de odio sin sentido, pero ante este tipo de ataques debemos responder. A diario, encontramos que muchas personas trans hacen frente a estas conductas, señalándolas y reportando cuentas abusivas. Sin ir más lejos, hace un tiempo lograron tumbar la cuenta de Twitter de Anna Prats, quien hasta la fecha de este escrito, no la ha recuperado.

Desde asociaciones trans se están condenando estas conductas. La Plataforma Trans pidió la sustitución de la que era la portavoz socialista en la Comisión de Igualdad del Congreso, Ángeles Álvarez. La entidad liderada por Mar Cambrollé se encuentra en continua lucha contra este tipo de injusticias. Otras asociaciones están tomando cartas en el asunto y están expulsando a las Fart de sus filas. La opinión pública también se decanta por respetar la igualdad. A pesar de todo, existen repuntes de ciertos sectores conservadores, los cuales van de la manos con estas «feministas». De hecho, el propio movimiento feminista está tomando medidas frente a estas ideologías retrogradas y excluyentes, reduciendo los espacios donde se permite la asistencia de estos grupos de Terf y condenando sus actitudes.

Queremos dar un mensaje de esperanza:

Si seguimos luchando y hacemos frente a este mal todes juntes, podremos debilitar y derrotar a las mentes cerradas. Nadie está diciendo que sea sencillo, ni que se pueda lograr a corto plazo, pero rendirse no es una opción.

Y hasta aquí este blog. Les invitamos a participar en la caja de comentarios sobre algún caso personal de acoso, si quieren aportar algún dato extra o para expresar su opinión sobre este tema. También podéis participar mediante el botón «contacta» del menú. Se que es un tema denso y polémico pero espero que les haya gustado y deseo verles pronto por la página. ¡Hasta la próxima!

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