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Transfobia invisibilizada, ¿o no tanto? No es victimización, es visibilidad

Un nuevo ataque a una persona transgénero no normativa, un nuevo hilo de difamaciones sobre la realidad trans, una nueva discusión sobre el respeto y la libertad, otro artículo en contra del transactivismo… Rara es la ocasión en la que una persona trans no tiene que enfrentarse a comentarios despectivos y transfóbicos en redes sociales. También en conversaciones frente a personas cis en donde se cuestione su identidad, su realidad, que acto o acción resultan tranfóbicos o no, etc. Por encima de todo, tenemos que enfrentarnos a una de las acusaciones de desacreditación más burdas que existen: «Te estas victimizando, no es para tanto»

Viendo los ejemplos que hemos dado, hablaremos en la sección «Transfobia invisibilizada, ¿o no tanto?» sobre este tema en profundidad. ¿Es cierto esto de que las personas trans nos hacemos las víctimas? En Genderlens te explicamos la diferencia entre «victimizar» y «visibilizar».

LA visibilización en los últimos años

Durante esta última década, hemos vivido una oleada de visibilidad mediática y social hacia las personas trans que ha supuesto un cambio para la letra fundadora del orgullo LGTBIQ+. Esto se ha manifestado a lo largo de los últimos años en diferentes medios de comunicación, redes sociales, debates políticos y movimientos de reivindicación. Como una novedad reconfortante, hemos experimentado un auge de las leyes de protección a los derechos de la infancia y adultez trans en diversos ámbitos de la vida como pueden ser la sanidad o la educación.

Este ambiente ha propiciado que el colectivo trans a lo largo del mundo pueda reconocerse del género que les corresponde o de indicar que no se sienten a gusto en ninguno de los mismos dentro del estado binario. Todo esto se ha logrado con la lucha de les transactivistas a lo largo del globo, sobre todo por todas esas personas mayores trans (la inmensa mayoría mujeres), así como gracias al apoyo tanto de la propia comunidad arcoiris como otros grupos político-sociales (feministas transincluyentes principalmente).

Carla Delgado Gómez, mejor conocida como Carla Antonelli, es una icónica activista LGTBIQ+ y política del PSOE

A primera vista, parece que estos avances son positivos pero todo tiene una contraparte negativa. Esta lucha no ha resultado lo que comúnmente se conoce como un paseo por el campo. Más bien ha supuesto una escalada por un camino angosto lleno de estorbos, en donde la T se iba encontrando nuevos obstáculos a superar.

Cuando la gente Cis se molesta

La nueva exposición de las realidades diversas hace que las personas opresoras noten temblar el cómodo sillón de la cisheteronormatividad blanca y eso puede provocar dos reacciones: O bien empiezan un proceso de deconstrucción para adentrarse dentro de estas realidades o se aferran a su sillón de tal modo que, quien los logre levantar de ahí, recibirá un título de la realeza inglesa.

Muchos son les oportunistas que aprovechan para atacar sin miramientos, escudados en el desconocimiento por parte de las personas ajenas a la realidad trans. Cada vez resulta más obvio que existe una corriente opuesta a la visibilidad trans, que busca tacharnos de personas enfermas, aislarnos de la sociedad y que mina nuestro intento de buscar una igualdad real.

De hecho, por ejemplo, hace no mucho tiempo se puso de moda llamar a toda persona trans «incel». Este término es utilizado como diminutivo de «Involuntary celibate». Indicaban de esta manera que toda persona trans estaba condenada a pasar el resto de su vida sin alguien con quien compartirla (hecho que es falso, porque mucha gente trans tiene pareja y ligan muchísimo a pesar de las dificultades intrínsecas a causa de la transfobia interiorizada en la sociedad).

Pocos medios para defendernos

Actos como ese, entre otros parecidos, son los que demuestran lo ya antes mencionado, y es que se nos intenta excluir de la sociedad. Y la pregunta es, ¿a quien le importa? ¿Quien está dispuesto a hacer algo?

La respuesta es muy sencilla: absolutamente a nadie.

Resulta que muchas personas trans pierden la moral de tanto tener que defenderse, excusase y reivindicarse constantemente. Hay otras personas, sin embargo, que pueden resistir esta lucha y llevarla adelante con más ímpetu. Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero fuera del colectivo trans, las cosas son muy diferentes.

Nos encontramos por una parte leyes que no nos amparan como deberían, cuerpos de seguridad que no nos toman en serio (como si fuésemos un chiste), colectivos enteros de cualquier índole y naturaleza que aprovechan la más mínima ocasión para meter mierda, entre muchos más problemas. Dentro de los colectivos tenemos ejemplos como las ya mencionadas Fart, grupos del colectivo LGTBIQ+ que quieren sacar la T del colectivo (de lo cual ya hemos hablado en otro artículo) y otros movimientos, generalmente gestionados a través de redes sociales, con el único objetivo de «desmontar la ideología trans o la teoría queer».

Si encima tenemos que nombrar a los grupos de derechas y a partidos políticos que parecen sacados de la televisión en blanco y negro, entonces ya no terminamos el artículo jamás. Si se han dado cuenta, todos estos grupos tienen algo en común: prefieren aplastar las libertades de otros antes que empatizar y aceptar la diversidad que les rodea. Es más sencillo vivir la vida sentados en un cómodo sillón de privilegios.

Debemos seguir luchando

A pesar de toda esta ola de negatividad, queremos mandar un mensaje claro desde Genderlens:

No nos podemos rendir. Jamás.

Sabemos lo duro que es enfrentarse a aquellas personas que no están dispuestas a aceptarnos y muchas veces hemos sufrido por ello, pero debemos siempre tener presente el apoyo que las asociaciones trans están ofreciendo, así como todas las personas trans visibles que día a día luchamos activamente contra esta opresión para que aquelles que están aún en el huevo, puedan salir y crecer en un entorno lo más sano y favorable posible.

La sociedad actual parece resistirse a nuestra llegada, pero venimos pisando tan fuerte que nada ni nadie puede pararnos. Las mujeres trans mayores nos despejaron el camino y nosotres lo tenemos que seguir mejorando y despejando para les que vienen detrás nuestra. Es un esfuerzo que todes deberíamos hacer en la medida que cada une pueda. Y por muchos artículos difamatorios que escriban, por muchas campañas en redes que hagan y por muy fuerte que se aferren a las instituciones, no nos vamos a rendir, porque somos la Resistencia Trans.

Y hasta aquí este blog. Pueden contactarnos para compartir sus opiniones, su apoyo y todo lo que deseen pulsando el botón «contacta» o escribiendo un comentario en este mismo artículo. Esperamos que les haya gustado. ¡Hasta pronto!

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